Pseudopez
«De mi obsesión por el océano han salido estas páginas. Creo profundamente que todo lo que toco o digo está bañado por él y que nadie está exento de su sal», dice la autora Patricia Rodda como sentencia que la autodelata y con ella, a su libro, que es una invitación a vivir el mar en sus diferentes estadíos como espacio de transformación. «Este libro aspira a ser un ensayo sobre lo que siente un pez fuera del agua. Sobre miedos de sal y amores de arena, que se deshacen en el instante del viento». Poemas donde la espiritualidad yoruba participa de ese sentido líquido que distingue las atmósferas del libro. «No sé despedirme de este libro (…) Nunca podré despedirme del mar».