Unas cuartillas después de la vida
Una ciudad de este planeta se debate contra sí misma. Le va la vida, le va la muerte y otra vez la vida misma cuando busca re- encarnarse. Pero, primero tiene que limpiarse, descontaminarse de la putrefacción de su espíritu, de su identidad. En otras palabras, autodestruirse. El protagonista de esta novela es testigo participante de esta autofagia y se mueve dentro del entramado de la real realidad y de lo real del absurdo, hasta al punto de sobrevivir por una ciudad auténtica que añora, aquella ciudad preferida antes de
Unas cuartillas después de la vida está planteada en un escenario conformado por los vértices de un triángulo: Un parque populoso, la funeraria y el cementerio. Estos vértices rotan entre sí y reciclan historias de vida. Pero, en verdad, la funeraria es el ambiente clave a través de la cual circulan y transitan personajes que interactúan con el protagónico y viceversa. Justamente, en esta escena está representada la ciudad de manera plural, con sus rasgos desdibujados ante los tiempos actuales, ruralizada de pensamiento, en fin, convertida en aldea postmoderna.