Juan Delgado.
El que sea cubano que me siga
Incendio de pasión, amor y energía fue Juan Delgado González (Bejucal, 1868-El Cano, 1899). Siempre combatiendo a las puertas de la capital, penetrando siempre en poblaciones muy fortificadas, y desafiando el poderío español con más valentía que armas, asaltó Bejucal, Santiago de las Vegas, Arroyo Arenas, Calabazar, Arroyo Naranjo, Marianao y muchas más…
Este libro recorre en rápidas pinceladas una historia intensa, impulsada por el amor a Cuba y el deber con la Patria, su familia y su pueblo. Para ello se visitaron los paisajes que aún conservan la memoria de la vida y heroísmo de Juan Delgado, y se dibujaron con la misma pasión que las visitara este joven, Patriota Insigne de la provincia Mayabeque.
Con solo 26 años y una veintena de hombres rescató los cuerpos de Antonio Maceo, el Titán de Bronce y su ayudante Panchito Gómez Toro, el 7 de diciembre de 1896, en San Pedro, y los enterró en El Cacahual bajo juramento de silencio.
Al terminar la guerra, quiso visitar a su novia y enfrentó una terrible emboscada: como siempre combatió contra una fuerza quince veces superior.