Perseguir las sombras
¿Lanzar los dardos al centro de una sombra o escribir haikus? Joes elige el haiku como arma precisa: un gesto mínimo que agujerea el silencio, el verano, la nieve, la memoria. En estos poemas, lo que pasa inadvertido —un zunzún en las flores, un relámpago mudo, el frío del sol— se vuelve umbral de una interrogante mayor. No se trata de explicar, sino de tocar con palabras lo que está a punto de desaparecer: la vida que se escurre, el alma que persigue sus propias sombras.