Paquidermos
Paquidermos tiene, otra vez, el afán de J.L. Serrano por capturar en sonetos el mundo cual fotografía, y la intención de comprender en el proceso algo que funcione como sedante ante todo lo visto. Busca en la belleza, la vive, la reconstruye; se redefine, él y su poética, con ella. Pero cae, nuevamente, en un abismo de crisis de sentidos como si fuera su mejor estado para recomenzar. Este poemario aumenta la energía de los anteriores. En cada página se va leyendo el incremento de electricidad. Cada soneto y conjunto de ellos es un electrochoque superior. Que nos va acercando al final, sima de angustia y desamparo, hasta las consideraciones últimas donde lo fluido de la prosa nos invita a la aceptación de la caída.