Queríamos saber qué era una rosa.
No
Dos poetas enormes —entre tantos otros— apreciaron la necesidad y el riesgo de definir. Ossip Mandelstam y Virgilio Piñera saben que definir es nombrar con responsabilidad, orientarse ante todo por los rumbos de uno mismo, como bien lo prueban estos poemas de Yosie Crespo. Una modulación reflexiva, un vigoroso emplazamiento en el yo, con fecundas incursiones en el territorio de lo social y un sereno sentido de lo trágico —si se me permite la presunción— cruzan los versos de Queríamos saber qué era una rosa, para gloria de la joven poesía cubana. Nociones como la vida, la muerte, el ser, la ilusión, el carácter, el amor y la dimisión conforman en este cuaderno una suerte de espiral cuyo sentido se completa de un poema a otro, en una trayectoria de angustiosa hermosura.