Cuentos negros de Cuba.
No
Un ser andrógino cabalga de la mano con la empatia que provocan las palabras, el sujeto protagónico no puede esconderse, sobresale en las voces, y al lector le será difícil escamotear la verdad: «Una mujer sin nombre. Una víctima sin nombre». Su voz se hace universal, ecuménica, homónima, y canta, reza y viaja distancias. Libro autobiográfico -quizás como ningún otro-, espiritual, evocativo, conductor, narrado en el ritmo propio de su poética. [...] ¿Y qué? nos coloca, ante tres corrientes que da como punto de partida: la familia, el pueblo, el país.